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SGC revela el verdadero riesgo: Nevado del Ruiz mantiene alerta amarilla pese a la quietud sísmica

SGC revela el verdadero riesgo: Nevado del Ruiz mantiene alerta amarilla pese a la quietud sísmica

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REDACCIÓN TOLIMA EN LÍNEA 08/09/2026
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El gigante dormido, el Volcán Nevado del Ruiz, continúa bajo la lupa atenta del Servicio Geológico Colombiano (SGC). A pesar de que los indicadores recientes muestran una aparente disminución en su actividad, la entidad mantiene la alerta amarilla, un llamado a la cautela que no admite la normalización.

Los días transcurridos entre el 25 y el 31 de agosto trajeron consigo una notable baja. Los sismos relacionados con el fracturamiento de roca dentro del volcán, esos pequeños estruendos subterráneos, no solo disminuyeron en número, sino también en la energía que liberaban. Es como si el corazón de la montaña latiera con menos fuerza.

Estos movimientos telúricos, que son una ventana a las dinámicas internas del volcán, se concentraron principalmente en el icónico cráter Arenas y en diversos puntos de los flancos. Todos, dentro de un radio de siete kilómetros, indicando una actividad localizada pero persistente. El temblor más significativo apenas alcanzó una magnitud de 1,4. Ocurrió la tarde del 25 de agosto, a las 6:52, a seis kilómetros al oriente de la boca del cráter. Un dato que, si bien menor, recuerda la presencia incesante del coloso.

Pero la tranquilidad, al parecer, no se limitó a los temblores de roca. Las señales sísmicas que delatan el movimiento de fluidos al interior del volcán, como gases o magma, también experimentaron una reducción. Se trataba de eventos fugaces, con niveles de energía apenas perceptibles.

Un alivio adicional para muchos llegó con la confirmación de que no se registraron emisiones de ceniza. De hecho, el SGC ha sido enfático: el 8 de marzo marcó la última vez que el Ruiz expulsó ceniza. Tampoco se observaron cambios importantes en la temperatura de la columna de gases que emerge sin cesar.

Sin embargo, el volcán no está completamente inactivo. La emisión de vapor de agua y otros gases volcánicos es una constante a través del cráter Arenas. Esa pluma, un recordatorio visible de su vitalidad, se elevó a menos de 300 metros sobre la cumbre y fue dispersada por los vientos predominantemente hacia el noroccidente. Las anomalías térmicas brillaron por su ausencia durante la semana. Aunque, cabe señalar, las densas nubes y las complejas condiciones atmosféricas limitaron en ocasiones el monitoreo preciso.

¿Qué implica entonces la alerta amarilla?

El Nevado del Ruiz permanece en alerta amarilla, una categoría que define a un volcán activo. Significa que, si bien no hay una amenaza inminente de erupción, presenta cambios en los parámetros que los científicos observan con detalle. No es un estado de completa quietud, sino de vigilancia activa.

La clave, y la advertencia más enfática del SGC, radica en no bajar la guardia. El comportamiento "normal" que el Ruiz ha mostrado en los últimos años no debería, bajo ninguna circunstancia, ser considerado como una rutina inofensiva. Los expertos son claros: aunque las emisiones de ceniza parezcan haber cesado, su regreso es una posibilidad real y tangible. La actividad del volcán, según sus análisis, podría incrementarse rápidamente. Esto llevaría a una alerta naranja y, en el peor de los escenarios, a una alerta roja.

Por ello, el llamado es perentorio. Es fundamental seguir de cerca cada boletín oficial emitido por el SGC. Asimismo, atender las instrucciones y recomendaciones de las autoridades locales, departamentales y, por supuesto, de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). La precaución es, en este caso, la única y más sensata respuesta.