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La tensión se palpa en el aire de Ibagué. Una nueva ráfaga de violencia ha sacudido la tranquilidad de sus habitantes, encendiendo las alarmas y desatando una **feroz crítica** desde el Concejo Municipal. El concejal Jorge Bolívar, visiblemente exasperado, no dudó en señalar directamente a la administración de la alcaldesa Johana Aranda como la principal responsable del alarmante deterioro de la seguridad.
Ibagué, al parecer, se desangra. En lo que va del año, la ciudad ya contabiliza **46 homicidios**, una cifra que hiela la sangre. Pero la tragedia no se detiene ahí; según el cabildante, más de **20 personas** han resultado heridas en medio de salvajes sicariatos o intentos de estos crímenes. Lo más desgarrador, advirtió Bolívar, es la implicación de **menores de edad** en esta espiral de violencia, víctimas inocentes de un orden público que parece desmoronarse en la capital tolimense.
La paciencia del concejal ha llegado a su límite. Con un tono directo y contundente, Bolívar lanzó un ultimátum a la mandataria local: “Si le quedó grande la seguridad en Ibagué, dígalo y hágase a un costado, pero no siga manchando sus manos de sangre de manera indirecta por falta de autoridad en la ciudad”. Una declaración que resuena como un grito de auxilio desde el corazón de la política local.
El edil cuestionó la efectividad de las recientes reestructuraciones en la Secretaría de Gobierno. A su juicio, los cambios han sido meros paliativos que no atacan la raíz de la crisis. Recordó, sin titubeos, que la dirección de la política de seguridad no es delegable y recae **directamente sobre los hombros de la alcaldesa**. Por ello, exigió dejar de lado las "habladurías" y pasar a la acción, implementando una estrategia integral que involucre a todas las autoridades.
Entre las propuestas concretas que puso sobre la mesa, se destaca la creación de un puesto de mando unificado permanente. Este organismo, vital para la coordinación, reuniría a la Policía, el Ejército, la Fiscalía y los diversos organismos de control, articulando un frente común contra el crimen. Adicionalmente, Bolívar insistió en la urgencia de fortalecer la vigilancia en los barrios, esos rincones donde la comunidad más clama por protección, y de vitalizar la red de cámaras de seguridad. Un dato preocupante: más de **300 de estos ojos electrónicos** que deberían velar por la ciudad, actualmente no están operativos, según el propio concejal.
Ibagué, subrayó Bolívar, no puede esperar más. “No más habladurías ni videos. Lo que necesita Ibagué es una estrategia seria que permita perseguir a los criminales y devolverles la tranquilidad a los ciudadanos”, sentenció. Un mensaje que deja claro el imperativo de una acción contundente para frenar la violencia que acecha a la capital tolimense.