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Las alarmas políticas se encendieron en el Tolima tras la revelación de posibles acercamientos entre la actual alcaldesa de Ibagué, Johana Aranda, y el exgobernador Óscar Barreto. Esta eventual alianza, que aún no se formaliza, ha provocado una fuerte ola de críticas desde distintos flancos, especialmente entre los sectores de izquierda del departamento, quienes ya la tildan de una estrategia para asegurar la continuidad en el poder de cara a las elecciones de 2027.
Los diputados Jaime Tocora y Carlos Reyes, voces representativas de la izquierda tolimense, no tardaron en manifestar su profunda preocupación. Ambos coincidieron en señalar que estos encuentros, que habrían surgido en el marco de reuniones informales, se enmarcan en un reacomodo político estratégico. Buscan, al parecer, redefinir el panorama electoral con miras a los comicios que decidirán la Gobernación del Tolima y la Alcaldía de Ibagué en tres años.
Tocora fue contundente en su análisis. Aseguró que esta posible unión no trae consigo un aire de cambio para el departamento; por el contrario, la percibe como una prolongación de las mismas prácticas políticas que, según él, han dominado la región. “Son más de lo mismo y más de lo que ha gobernado”, afirmó sin titubeos. El diputado hizo, además, un llamado enérgico a la ciudadanía. La invitación es a analizar con lupa el verdadero contexto de estas alianzas y a cuestionar el tipo de respaldo político que llevó a la actual mandataria de Ibagué a su cargo. Su mensaje fue claro: “No nos pueden seguir gobernando los mismos de siempre”.
Por su parte, el diputado Carlos Reyes reforzó esta perspectiva. Para él, la eventual alianza entre Aranda y Barreto obedece a una estrategia bien calculada, diseñada para conservar el control del poder, tanto en la capital tolimense como en el resto del departamento. “Ellos vienen de una misma organización, de un mismo movimiento, que se dividieron porque no se pusieron de acuerdo en algunas circunstancias y hoy ven la necesidad de volverse a unir para conservar el poder”, señaló Reyes, ofreciendo una lectura sobre la dinámica interna de estos grupos políticos.
Reyes no se detuvo ahí. También lanzó críticas a lo que considera una palpable contradicción en el discurso político de ambos sectores. Recordó los fuertes cuestionamientos que, en el pasado, se hicieron a la administración municipal; críticas que, de concretarse esta unión, quedarían repentinamente silenciadas o relegadas a un segundo plano.
La sola posibilidad de esta alianza ha desatado una verdadera tempestad en diversos círculos políticos. La controversia no solo radica en la sorprendente cercanía de fuerzas que en el pasado se mostraron abiertamente como antagonistas. El mayor peso recae en las potenciales repercusiones que esta maniobra política podría tener en la compleja definición de candidaturas. El camino a las elecciones de 2027 promete ser aún más intrincado con estos nuevos movimientos en el ajedrez del poder regional.