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FUTBOL Y DEPORTES

Julián Quiñones, el colombiano nacionalizado mexicano revienta récords con 41 goles y se inscribe entre los 30 del Balón de Oro

Julián Quiñones, el colombiano nacionalizado mexicano revienta récords con 41 goles y se inscribe entre los 30 del Balón de Oro

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REDACCIÓN TOLIMA EN LÍNEA 10/09/2026
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La gesta de Julián Quiñones: un mexicano en la élite del fútbol mundial

La noticia, vibrante y con sabor a historia, llegó desde las oficinas de France Football. Julián Quiñones, ese delantero imparable, ha grabado su nombre entre los 30 nominados al Balón de Oro 2026. Un logro que lo sitúa hombro con hombro con gigantes del balompié mundial: Kylian Mbappé, Lionel Messi, el prometedor Lamine Yamal, Harry Kane y el demoledor Erling Haaland. Un salto monumental para el atacante de 29 años, cuya temporada 2025/26 se antoja, sencillamente, extraordinaria.

Sus números hablan por sí solos. De acuerdo con los datos oficiales que sustentan la prestigiosa nominación, Quiñones culminó la campaña con un total asombroso de 41 goles y cinco asistencias en apenas 46 partidos. Una maquinaria ofensiva en plena forma, desplegada en dos escenarios principales: los campos de Arabia Saudí y la gran cita mundialista de 2026.

En la efervescente Saudi Pro League, su impacto fue total. Julián Quiñones se erigió como el máximo artillero, con 33 tantos en 31 encuentros disputados, a los que sumó cuatro asistencias. Un rendimiento demoledor que le permitió superar a nombres de peso; dejó atrás a Ivan Toney, con 32, y al mismísimo Cristiano Ronaldo, quien cerró con 28. ¿Una proeza? Sin duda. Más aún si consideramos el contexto.

Y es que Cristiano Ronaldo había sido el dueño absoluto de las dos Botas de Oro anteriores en la competición. Pero Quiñones, con una determinación inquebrantable, no solo rompió esa hegemonía, sino que se convirtió en el primer futbolista mexicano en conquistar el título de goleo de la liga saudí. Un verdadero quiebre en la historia del fútbol de la región y un testamento a su formidable capacidad goleadora.

Este ascenso vertiginoso no solo se ve en la red, sino también en su valoración económica. Cuando Al-Qadsiah hizo la inversión en 2024, pagando 13.8 millones de euros al América, el valor de mercado del delantero rondaba los 10 millones de euros. Hoy, su valor personal ha escalado hasta los 14 millones de euros, y su vínculo con el club se extiende hasta 2029. Una clara señal de la confianza y el desarrollo sostenido que proyecta su carrera.

Pero la guinda del pastel, el verdadero trampolín para su candidatura al Balón de Oro, fue su actuación en el Mundial 2026, disputado en México, Estados Unidos y Canadá. En su primera Copa del Mundo, Quiñones se desató. Marcó cuatro goles, perforando las redes de Sudáfrica, Chequia, Ecuador y, en un momento crucial, ante Inglaterra.

Ese último gol, crucial, en los octavos de final frente a la poderosa selección inglesa, lo colocó en un selecto grupo. Con esa diana, igualó a leyendas como Javier Hernández y Luis Hernández como los mexicanos con más goles en la historia de los Mundiales, ambos con cuatro. México, si bien fue eliminado por un ajustado 3-2, vio cómo Quiñones emergía del torneo convertido en una de las figuras más destacadas de la selección anfitriona. Su mérito es aún mayor si consideramos que es uno de los escasos candidatos de 2026 que no milita en las grandes ligas europeas.

Ahora bien, la magnitud de esta nominación merece una mirada histórica con lupa. El propio sitio oficial del Balón de Oro, antes de revelar la lista de 2026, recordaba que Guillermo Ochoa era, hasta ese momento, el único futbolista mexicano que había sido nominado oficialmente al premio. Su inclusión se dio entre los 50 candidatos de 2007, mientras defendía los colores del América. Ochoa incluso recibió un voto y compartió el puesto número 30.

Esto, sin embargo, eleva a Julián Quiñones a un estatus verdaderamente singular. No solo se convierte en el segundo mexicano reconocido oficialmente entre los nominados al Balón de Oro, sino que es el primero en 19 años en lograrlo. Es cierto que la historia del premio ha visto cambios en su formato. Futbolistas de la talla de Javier Hernández en 2011, o Andrés Guardado y Giovani dos Santos en 2015, sí aparecieron en listas preliminares mucho más amplias durante la era del FIFA Ballon d'Or. Pero, y aquí reside la diferencia fundamental, no lograron avanzar a las listas finales reducidas.

La proeza de Quiñones radica precisamente en eso: su nombre forma parte directamente de los 30 candidatos oficiales de 2026. Un reconocimiento que no solo celebra una temporada de ensueño, sino que reescribe una página importante en la historia del fútbol mexicano, proyectando una imagen de resiliencia y éxito global.