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El nombre de Jesús María Botero, exalcalde de Ibagué, vuelve a resonar con fuerza en el complejo tablero político del departamento. Aunque no participa directamente en contiendas electorales desde su victoria en 2007, cuando logró la Alcaldía con un contundente respaldo del Partido Liberal, su figura sigue siendo un punto de referencia y consulta para diversos dirigentes de la región.
Botero, quien en su momento fue el segundo alcalde más votado de la ciudad, ha mantenido una distancia aparente de las urnas por casi dos décadas. Sin embargo, su influencia se materializa hoy en nuevas adhesiones, especialmente en el contexto de las próximas elecciones legislativas. El exmandatario ha decidido sumarse al proyecto reeleccionista del actual senador Miguel Ángel Barreto y a la aspiración a la Cámara de Representantes del ingeniero Guillermo Alvira, este último identificado con el movimiento que lidera la gobernadora.
Este respaldo, según analistas políticos, representa un factor significativo en el ambiente preelectoral. La cercanía de Alvira con la gobernadora Adriana Matiz, quien fue funcionaria bajo la administración de Botero en la Alcaldía de Ibagué, es vista como una de las claves detrás de esta alianza. La relación de antaño parece cimentar este nuevo pacto político.
La movida de Botero marca un claro distanciamiento del congresista conservador Gerardo Yepes, con quien el exalcalde había mantenido una relación de colaboración y cercanía durante años. El quiebre en esta antigua alianza pone en evidencia una reconfiguración de fuerzas dentro del conservatismo regional.
La adhesión de Jesús María Botero permitirá a Guillermo Alvira y Miguel Ángel Barreto compartir plataforma de manera más recurrente. En el último mes, ya han sido vistos en al menos cuatro eventos públicos, pidiendo el apoyo mutuo de los electores. Esta estrategia busca solidificar una corriente conservadora con una identidad propia, diferente a la que actualmente encabeza el senador Óscar Barreto Quiroga, a quien se le reconoce como uno de los legisladores con mayor fortuna en Colombia.
En el entramado familiar del exalcalde, emerge el nombre de su yerno, el ingeniero Andrés Trujillo, quien ha estado en el ojo público. Trujillo, quien se ha desempeñado como contratista de obras en el departamento, fue objeto de un embargo por más de nueve mil millones de pesos por parte de la Contraloría General de la República. Esta situación añade una capa adicional de complejidad al panorama político que rodea al influyente exalcalde de Ibagué.