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La Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima) ha puesto en marcha un proceso sancionatorio ambiental contra la Alcaldía Municipal de Ibagué. Esta medida se toma a raíz de presuntas irregularidades detectadas en la pavimentación de una importante vía rural que, al parecer, conecta la vereda Ambalá con el barrio Calambeo, conocida popularmente como la “Carretera de los siete colores”.
La resolución 5307, con fecha del 31 de agosto de 2026, marca el inicio formal de esta investigación. Cortolima apunta a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Ibagué como responsable de las obras bajo escrutinio, señalando una serie de aparentes infracciones que podrían haber afectado gravemente el entorno natural.
Entre los hallazgos principales que llevaron a la apertura de este expediente, la corporación menciona la intervención indebida en la zona protectora del drenaje de la quebrada San Antonio. No menos preocupante es la disposición inadecuada de residuos de construcción y demolición, un problema recurrente en muchas obras. Además, se habrían registrado afectaciones considerables sobre la flora, incluyendo la tala de algunos árboles sin la debida autorización.
Cortolima, a través de su resolución, es contundente al establecer que “este Despacho considera que existen unos hechos constitutivos de infracción ambiental, atentatorios contra la flora como recurso natural renovable de vital importancia en nuestro ecosistema y que transgreden el ordenamiento positivo”. Una frase que subraya la seriedad de los señalamientos.
Un punto crítico en la investigación es la aparente ausencia de permisos ambientales. Según la corporación, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Ibagué no contaría con las autorizaciones necesarias para ejecutar las obras a lo largo de los 3,5 kilómetros de pavimentación planificados para el carreteable. “Se tiene que la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de Ibagué, no cuenta con permisos ambientales para la ejecución de las obras adelantadas a lo largo del carreteable objeto de inspección”, advierte Cortolima en sus comunicaciones oficiales.
Paradójicamente, la administración municipal de Ibagué, al referirse al proyecto, había destacado un avance significativo. De acuerdo con datos proporcionados por la Alcaldía, las obras ya alcanzarían un 80% de su ejecución, proyectando su entrega para el mes de octubre. La alcaldesa Johana Aranda, en un momento dado, habría manifestado públicamente su entusiasmo por el proyecto: “No es cuento, ya va el 80 % de la placahuella más grande que va a tener nuestra ciudad. Una solución del campo para la ciudad”, declaró la mandataria en relación con esta ruta que buscaría conectar Calambeo con la comuna Seis.
Ahora, sin embargo, el ambicioso proyecto se ve ensombrecido. El proceso sancionatorio abierto por Cortolima arroja un manto de incertidumbre sobre la culminación de la vía, poniendo en entredicho no solo los plazos, sino la viabilidad misma de una obra que, en principio, prometía desarrollo para la región.